cultura | 14 de Noviembre de 2017

Tomando el día del nacimiento de Sor Juana Inés de la Cruz, 12 de noviembre (Estado de México, 1648-1695), se instituye en 1979 el Día Nacional del libro Foto Rael Salvador

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Rael Salvador

Ensenada, 14 de noviembre.- Porque la vida es un gran encuentro, la literatura también cifra sus años en letras: celebramos XV años del Festival de Literatura en el Norte (FeLiNo), fiesta de la palabra que, del 8 al 11 de noviembre, reivindica a los autores y sus libros, a sus promotores y divulgadores, y que expande su propuesta a partir de presentaciones, conferencias, lecturas y exposiciones editoriales, ante el entusiasmo de los lectores y el público en general.    

Tomando el día del nacimiento de Sor Juana Inés de la Cruz, 12 de noviembre (Estado de México, 1648-1695), se instituye en 1979 el Día Nacional del libro y, poco más de dos décadas después, nace en el año de 2003, en el Centro Cultural Tijuana (CECUT), la celebración más importante para promover la literatura en Baja California, Baja California Sur, Sinaloa y Sonora, ampliando en cada emisión sus latitudes.

En la actualidad, FeLiNo abre su propuesta e incluye a los artistas más renombrados del mundo literario, editorial y plástico de México, así como a escritores de diversos lenguas, nacionales y extranjeras, aumentando sus actividades en sedes alternas (del lunes 6 al viernes 10 de noviembre): Universidad of San Diego, Westridge School for Girls de Pasadena, Whittier College, CUT Universidad de Tijuana, Librería El Día, Facultad de Idioma de la UABC, CETYS Universidad, Museo de la Lucha Libre Mexicana y un amplio mapa académico y estudiantil.

En esta edición 2017, con manteles largos y cortejo de luminarias, el Festival conmemora al escritor, poeta y traductor Roberto Castillo Udiarte (Tecate, 1951), destacando la singularidad de su obra, la constancia en pro de la comunidad y su enriquecedora presencia editorial en la literatura de habla hispana y en otros idiomas; con libros como “Blues cola de lagarto”, “Cartografía del alma”, “Banquete de pordioseros” y “La pasión de Angélica según el Johnny Tecate”, sin dejar de mencionar su traducción de Charles Bukoswski (“Soy la orilla de un vaso que corta, soy sangre”), deja asentado su imprescindible legado literario, al cual Emiliano Pérez Cruz agregaría la noche del homenaje: “Es Lic. en Letras Inglesas e Hispanoamericanas, en la Facultad de Filos (…) El Castillo también estudió Comunicación en la Universidad Iberoamericana Tijuana y ha llegado a la cátedra y las corresponsalías, y como para no aburrirse es también traductor, periodista y promotor cultural, editor y prolífico autor de libros de poemas, narrativa, crónica y antologías varias. Sus versadas han sido traducidas al inglés, alemán, francés, italiano y portugués”.

La presencia de Ensenada, Baja California, con entrañables y sólidos vínculos en el área de las letras, ajusta su participación y pone en relieve las figuras del Premio Estatal de Poesía, Antonio León, y del Premio Estatal de Periodismo Cultural, Asael Arroyo, quienes diversificaron su ejercicio literario en diferentes foros del FeLiNo 2017. Antonio León presenta su reciente poemario “:ríos” (Cetys Universidad, 2017), en la mesa de “Novedades editoriales bajacalifornianas”, acompañando en días subsecuentes a los estudiantes de la ciudad en charlas y lecturas; Asael Arroyo, por su parte, con la propuesta “Gestión de proyectos culturales”, hace lo suyo al lado de Josué Barrera, René Castillo, Tico Orozco, Sandino Gámez y Elma Correa; Rael Salvador discursará, en CUT Universidad de Tijuana, sobre “El panorama del periodismo en México”, al lado de los connotados periodistas Gerardo Ochoa Sandy, colaborador de Milenio y La Jornada Semanal y autor de la novela “Cuadrama”, y Manuel Noctis, director de la revista Clarimonda y reportero del Semanario Zeta.

He de mencionar la trascendente y notable presencia de autores y artistas que acompañaron la celebración de FeLiNo 2017: Roberto Catillo Udiarte, José Vicente Anaya, Emiliano Pérez Cruz, Hugo Hiriart, Roberto Pliego, Eduardo Hurtado, Tomás Di Bella, Mauricio Bares, Jorge Ortega, Daniel Salinas Basave, Gerardo Ocho Sandy, Anthony Seidman, Mijail Lamas, Mario Bojórquez, Rey Misterio, Daniel Téllez, Óscar de la Borbolla, Sergio Arau, Mónica Maristain, Rosina Conde, Rocío Cerón, Rosa Espinoza, Cristina Rascón, Dora Arreola (Mujeres en ritual), Elizabeth Cazessús, Olga García, Ruth Vargas Leyva, Vianka R. Santana, Yareli Arizmendi, Ricardo Alarcón, La Ballena de Jonás  (Carlos Beraud, Josué Espinoza, Mariel Gutiérrez, Ulises Armenta, Rubén Hernández y Mario D. Alvarado), Fernando López Mateos, Víctor Soto Ferrel, Luis Cortés Bargalló, Alfonso René Gutiérrez, César Aragón, Martín Camps, Juan José Luna, Johnny Payne, Gaspar Orozco, Jaime Cháidez, Abraham Chavelas, Rubén Gil, Susana Bautista Cruz, Antonio León, Orlando Corpi, César Cañedo, Laura Baeza, Andrés Hernández, Gabriel Ledón, Dante Tercero, Sandra Becerril, Asael Arroyo, Nylsa Martínez, Laura Baeza, Marcia Ramos, Carlos Velázquez, Sirako, Rictus, Kabeza, Jours de Papier (Esteban Martínez y Tania Camacho), Víctor Barrera Enderle, Jesús Ramón Ibarra, Carlos René Padilla, Hilario Peña, Iván Farías, Ricardo Alarcón, Araceli López, David Hiriart, Angélica S. Labrada García, Nylsa Martínez, Luis Alfredo Gastélum, Josué Barrera, René Castillo, Tico Orozco, Sandino Gámez, Elma Correa, Cuauhtémoc Ruelas, Alejandro Aguirre Cisneros, Modesto Peralta, Leonardo Varela Cabral, Víctor Barrera Enderle, César Silva, Imanol Caneyada, Gabriela Torres Olivares, Mauricio Carrera, Daniela Tarazona, Elma Correa, Franco Félix, Pepe Rojo, Víctor Alzina, Esther M. García, Néstor Robles, Elvis Guerra, Florentino Solano, Hubert Matiúwaa, Francisco Hinojosa (FeLiNito: Rocío Prieto, Elba Cortez, Sandra Lepe, Carlos García, Jorge A. Estrada, Bertha Denton, Alessandra Rivera Serrano), Omar Pimienta, Rael Salvador y muchos otros… La lista es larga, pero bien vale la pena oír sus nombres, para elegir uno o muchos libros en el sitio de su predilección, ya sea la biblioteca o librería, o asistir a sus propuestas artísticas: al cine, la sala de danza, el teatro y el concierto.

El agradecimiento cordial a Pedro Ochoa Palacio, Director General del CECUT; Mara Maciel, Subdirectora de Promoción Cultural; Karla Robles, Gerente de Literatura; y al comité organizador: Sofía Bautista, Samantha Luna, Laura Meraz, Kariam Valenzuela, Alberto Paz y a Israel Josafat, de Diseño Publicitario, por despliegue operativo y el éxito logrado en esta versión de los quince años del Festival de Literatura en el Norte. Enhorabuena.

Discurso de Roberto Castillo Udiarte, al recibir el reconocimiento FeLiNo 2017

Con certeza les digo que desconozco el valor y el alcance de lo que escribo y me atrevo a publicar, aunque intuyo que realizo bien la promoción de la escritura y lectura de obras literarias; de lo que sí estoy seguro es de que la literatura es una alerta a este mundo que se cae a pedazos, de que la literatura es una arteria que une corazones, un espejo terapéutico en silencio, el concilio de bellas mujeres y hombres caballerescos, un pasaporte para recorrer el mundo, un puente sobre aguas revueltas, un testimonio de nuestras pasiones, una visa internacional para conocer otras realidades; de que la literatura es la construcción verbal de un nuevo mundo, esa llamita prendida en el bóiler de la imaginación, y otras muchas cosas más.

Un escritor, de cuyo nombre no suelo acordarme, dice que hay quienes viven “de” la literatura y quienes viven “para” la literatura. Los que viven “de” la literatura son los escritores doctorales de cubículo que escriben sólo de sus mundos interiores y buscan becas jugosas, premios institucionales, reconocimientos entre las sectas intelectuales o la crítica académica; los que creen ser parte de un grupo selecto de “iluminados”, los que buscan realizar publicaciones crípticas para aumentar su egoteca particular y tienen el sueño imposible de ganar el Premio Nobel de Literatura.

Y hay quienes viven “para” la literatura: los que imparten talleres de lectura y escritura a públicos marginales de la cultura oficial, realizan lecturas colectivas en zonas olvidadas por las instituciones culturales y educativas, hacen publicaciones marginales de ediciones limitadas con el lenguaje de la comunidad, comparten el digno oficio de la imaginación, forman nuevos públicos lectores y reciben el reconocimiento de la colectividad anónima.

Y esto me ha llevado a saber distinguir entre el precio y el valor de la literatura y, por eso, creo estar más cercano del segundo grupo.

Durante más de cuarenta años he sido maestro de lectura, redacción y literatura en universidades públicas y privadas, para bien o para mal; por veinte años he sido tallerista de escritura de historias de vida para señoras en comunidades marginales de Tijuana y Mexicali y ellas me han enseñado las metáforas de la vida; igual, cinco años dando talleres para niños y adolescentes en barrios periféricos de Tijuana en donde no hay bibliotecas ni parques con juegos infantiles; los últimos dos años doy talleres a pequeños grupos de muchachitas adolescentes que sonríen olvidadas en la cárcel para mujeres en Tijuana.

Con amigos y compañeras, durante años hemos dado lecturas en espacios no asignados tradicionalmente para hacerlo: cárceles para menores, cantinas, centros de recuperación de adictos, lugares con enfermos terminales de sida, grupos de sordomudos que no tienen acceso a la literatura, así como en campañas de lectura en zonas de altos índices de asesinatos y muerte en barrios de Tijuana y Ciudad Juárez.

He trabajado, junto con otras personas interesadas en lo mismo, en la formación de bibliotecas para niños y adolescentes en barrios donde la inseguridad social es el alimento cotidiano, en publicaciones de escritura realizadas por niños, adolescentes y mujeres sin previo conocimiento de la literatura formal, y en esas comunidades he recibido grandes premios: el agradecimiento franco y la sonrisa plena.

Desde hace muchos años he trabajado para que la literatura sea un bien cultural que merece ser compartido con quienes no tienen el acceso a ella; en promover el derecho a la imaginación que es un derecho que se debe compartir en la comunidad y dar elementos que sirvan para cambiar esta realidad que en ocasiones parece inamovible; y que la lectura literaria sea un camino saludable para darle sentido a nuestras existencias en un mundo en caos. Si bien la literatura es un acto de escritura en soledad, el destino final debe ser la lectura en voz alta, la posibilidad de compartir la música escritural de un lenguaje que es producto vivo de una comunidad.

En un mundo como el nuestro, donde la vida no tiene valor pero sí tiene un precio, donde la felicidad se ofrece en el mercado y la sonrisa es una selfie artificial, donde la inseguridad social y económica toca a nuestras puertas todos los días, donde muros y barreras nos separan de nuestras familias y amistades, el arte en general, y la literatura en particular, es un bien cultural necesario para darle sentido a nuestras vidas en una realidad que se desmorona estrepitosamente.

Sé que la literatura no cambiará el mundo, pero sé también que sí puede cambiar a las personas, puede sensibilizarlas para cambiar a este mundo por uno mejor.

Finalmente, digo que este reconocimiento lo acepto gustosamente, lo recibo con honor, a nombre mío y en nombre de todas aquellas personas que trabajamos por la socialización de la literatura oral y escrita, y que mientras en nuestras ciudades sea más fácil conseguir una pistola que un libro, mientras haya más OXXOs que bibliotecas, mientras la dignidad amanezca colgada de un puente peatonal, significa que tenemos el compromiso de seguir trabajando por y para la literatura, que debemos seguir luchando para que la tristeza no tenga cabida en nuestras vidas cotidianas y que la felicidad sea nuestro pan de cada día. Gracias.

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