méxico | 17 de Febrero de 2018

El sismo de ayer viernes se debió a la interacción entre dos de las cinco placas tectónicas en las que está el territorio mexicano: la placa de Cocos y la de Norteamérica. Foto tomada de www.ssn.unam.mx

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Arturo Sánchez Jiménez

Ciudad de México, 17 de febrero.- Si bien el sismo de magnitud de 7.2 fue fuerte, la distancia respecto a la Ciudad de México a la que sucedió es uno de los elementos que explica que no haya dejado daños tan graves como el del 19 de septiembre de 2017 de magnitud 7.1.

La jefa del Servicio Sismológico Nacional (SSN), Xyoli Pérez Campos, explicó este sábado en conferencia de prensa que el sismo del viernes tuvo epicentro en las cercanías de Pinotepa Nacional, Oaxaca, que está a unos 600 kilómetros de la Ciudad de México. En tanto que el del 19 de septiembre tuvo epicentro entre Puebla y Morelos, a unos 120 kilómetros.

Pérez Campos explicó además que cada unidad de magnitud de la escala que se emplea para describir los sismos existe una diferencia de 32 veces en la energía liberada por un terremoto. Así, uno de magnitud 7 es 32 veces más pequeño en energía liberada que no de magnitud 8. “De esta manera, el sismo que experimentamos la tarde de ayer de magnitud 7.2 fue 32 veces más pequeño que el del 7 de septiembre de 2017, de magnitud 8.2”.

Hasta las 10:40 de la mañana de este sábado se han registrado 590 réplicas del sismo de magnitud de 7.2 de ayer por la tarde.

Este sismo se debió a la interacción entre dos de las cinco placas tectónicas en las que está el territorio mexicano: la placa de Cocos y la de Norteamérica. La primera se está deslizando debajo de la segunda y esto causó el sismo. El movimiento entre las placas produjo un movimiento de 2.15 metros de deslizamiento en la falla que se rompió, de acuerdo el SSN.

Oaxaca es, de acuerdo con el SSN, una región en la que se producen alrededor de 25 por ciento de los sismos en México. En ese lugar han ocurrido varios sismos en la historia del país, explicó la jefa del Sismológico. Hay registros desde 1937 de la sismicidad en la zona, que incluyen terremotos como los de 1968, 1978, 1982,1995, 1996 y el más cercano en tiempo registrado 2012, con magnitud de 7.5.

Juan Carlos Montalvo, de la Universidad Autónoma de Nuevo León, indicó que el sismo fue percibido por alrededor de 42 millones de habitantes en una región que va desde Aguascalientes hasta Chiapas. De ellos, 24 millones lo sintieron como un sismo moderado o fuerte y 18 millones como fuerte o muy severo.

Leonardo Ramírez, del Instituto de Ingeniería de la UNAM, dijo que los sismos de septiembre del año pasado tuvieron un rango de frecuencias y un mecanismo de movimiento que afectó de manera distinta a las estructuras de edificaciones en la Ciudad de México y que eso es otro de los elementos que explica las diferencias entre los daños que dejaron unos sismos y otros.

Pérez Campos dijo que técnicos del SSN viajaron a la zona para instalar nuevos instrumentos y así medir con mayor precisión las réplicas y la sismicidad de la región.

La experta dijo que los recursos que solicitó el año pasado la UNAM -a la que el SSN pertenece- para el Sismológico ya están siendo ejercidos. Se trata de 106 millones de pesos aprobados por el Congreso que se destinarán a la construcción de una nueva sede del SSN en Hidalgo y para ampliar la red de estaciones sismológicas y sensores que el Servicio Sismológico tiene en el país.

En Oaxaca el SSN tiene 10 observatorios sismológicos, número que está por ampliar. El Instituto de Ingeniería tiene una decena de estaciones acelerográficas en la ciudad de Oaxaca y otras siete en el resto del estado. Se instalará 20 nuevas estaciones del IG en la zona sur del país.

Del gran sismo del 19 de septiembre de 2017 con epicentro en Chiapas, que tuvo magnitud de 8.2, se han registrado hasta ahora 18 mil 382 réplicas, de acuerdo con el SSN.