méxico | 17 de Octubre de 2017

Estudiantes, docentes y administrativos marcharon en las calles de la capital zacatecana Foto Alfredo Valadez Rodríguez

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Alfredo Valadez Rodríguez, corresponsal

Zacatecas, 17 de Octubre.- Más de 12 mil estudiantes, maestros y trabajadores de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), protestaron ayer lunes por las principales calles de la capital del estado, por el feminicidio de la preparatoriana Cinthia Nayelli Vázquez, quien fue violada y asesinada el viernes pasado, cuando se dirigía a su escuela, y también para exigir que cese a la violencia y los homicidios contra integrantes de la comunidad universitaria.

La movilización estuvo encabezada por el rector Antonio Guzmán Fernández y todos sus directores de escuelas y centros de investigación, así como por Pedro Martínez Arteaga y Rafael Rodríguez Espino, dirigentes de los sindicatos de maestros (SPAUAZ) y de trabajadores (STUAZ), respectivamente.

Hacía más de 20 años que en Zacatecas la comunidad universitaria no confluía masivamente en una manifestación como ocurrió este lunes, desde el gobierno del priista Arturo Romo Gutiérrez.

Ésta vez, la grave y creciente ola de violencia en la entidad (no contenida como lo prometió hace un año al asumir la gubernatura el también priista Alejandro Tello Cristerna), propició la manifestación de miles de universitarios, inconformes con las al menos siete muertes de estudiantes de diversos centros universitarios este año: de las Preparatorias I y IV; Derecho; Economía y Veterinaria.

La concentración universitaria fue en la explanada de la escuela de Ingeniería, en el monumento al poeta Ramón López Velarde. De ahí el contingente tomó la avenida que tiene el mismo nombre, para luego dirigirse por Justo Sierra a la plaza Bicentenario, y continuar por un tramo del bulevar Adolfo López Mateos.

De ahí los universitarios marcharon al norte, por una prolongada pendiente, hasta la avenida Quebradilla, a la avenida Torreón -ya en el centro histórico de la ciudad-, por la calle Benito Juárez García y finalmente toda la avenida Miguel Hidalgo, hasta la plaza de armas, completando un recorrido de más de cinco kilómetros.

Al llegar al lugar, comenzó a correr el rumor de que, por un acuerdo sostenido a puerta cerrada desde la tarde del domingo entre el gobernador Alejandro Tello y las autoridades universitarias “sólo habría un orador” en el mitin: el rector Antonio Guzmán Fernández, y que éste sólo hablaría en su mensaje, de la “problemática” en la UAZ, sin abordar los problemas de violencia e inseguridad en la entidad, y se guardaría un minuto de silencio por Cinthia Nayelli Vázquez.

Además trascendió que al concluir su discurso el rector de la UAZ, el mandatario estatal Alejandro Tello “recibiría a una comisión de universitarios”, en el interior del palacio de gobierno, para charlar con ellos, a la más pura y vieja usanza del PRI. Y así ocurrió. 

Esto generó una enorme inconformidad entre los miles de estudiantes y maestros universitarios que se concentraron en la plaza de armas, que soportaban el sol aplomo. Rechiflas e insultos sobraron al gobernador, con un grito atronador al unísono: “¡Que salga! ¡Que Salga! ¡Renuncia! ¡Fuera! ¡Fuera!”, mientras que en medio del griterío, el rector Antonio Guzmán se escurrió por detrás del templete e ingresó al palacio de gobierno, a cumplir con el acuerdo de tibieza con Tello Cristerna.

Pero entonces maestros y estudiantes, literalmente tomaron templete y micrófono, y se pronunciaron ahora sí, los discursos críticos y realistas, sobre la situación de violencia e inseguridad, que aquejan a toda la población de Zacatecas, no solo a la UAZ.

Intervinieron entonces tres estudiantes de distintas escuelas, dos hombres y una mujer que no dieron sus nombres, por temor a represalias, así como los maestros universitarios Abel García Guisar y Juan Francisco Valerio Quintero, dos de los líderes universitarios que encabezaron el movimiento de 1977 en la UAZ, para darle autonomía a la máxima casa de estudios.

Rodeado siempre de “guaruras”, el gobernador Alejandro Tello Cristerna se ha mostrado insensible ante los centenares de muertes en ciudades y pueblos de Zacatecas, y en este escenario preguntó Abel García Guisar con agudeza: ¿Qué pasaría si la violencia criminal tocara a la familia del propio gobernador? ¿Seguiría la indolencia?

“Entonces, y si la violada y asesinada, hubiera sido su hija, ¿qué? Y si a pesar de eso, las mujeres que han muerto en las calles de la ciudad, hubiera sido la primera dama ¿qué? Y si a pesar de eso, esos pequeños comerciantes que han sido asesinados en las periferias de la ciudad, por no querer pagar derecho de piso, hubieran sido sus padres (de Tello), que hace poco cerraron su comercio de la avenida Guerrero ¿entonces qué compañeros?”.

Por su parte Juan Francisco Valerio Quintero, señaló que los universitarios se manifestaron este lunes “porque tenemos razones legítimas para la protesta”. Además indicó el docente e investigador “tenemos gobiernos ilegítimos e ilegales, gobiernos más preocupados por apropiarse de los recursos públicos, por robarse los impuestos, y por adquirir casas blancas, casas negras y casas sucias”.

“Tenemos derecho a protestar porque, les guste o no a los funcionarios públicos, son empleados de la sociedad, les pagamos con nuestros impuestos… y es importante también dejar en claro que no hay una separación absoluta, clara, visible, entre la delincuencia de cuello blanco, que despacha aquí detrás, y la delincuencia que anda en las camionetas oscuras repartiendo muerte por nuestras calles. Es indispensable que ésta situación se resuelva, y tenemos que resolverla aquí y ahora”.

Escondido detrás de los muros del palacio de gobierno –los cuales no impedían que penetraran con toda claridad el clamor y consignas de los universitarios en plaza de armas-, el gobernador Alejandro Tello Cristerna escuchó a los representantes de la UAZ, y ofreció demagogia y reparto de culpas, como respuesta.

Su incompetencia y falta de capacidad política e intelectual, atemorizaron a Tello Cristerna. Sólo es un contador. La multitud lo aterrorizó -y mal asesorado por su círculo cercano-, el gobernador de Zacatecas ofreció un argumento pueril, a los reporteros que le preguntaron directamente ¿por qué no salió a plaza de armas a dar la cara a la comunidad universitaria? Ufano respondió:

“¿Tú crees que la conducta de las masas, nos va a llevar a una solución? Ellos claman justicia (los universitarios – la ‘masa’), no provoquemos odio, no provoquemos encono (¿?). Yo no tengo ningún problema ¡porque créeme que yo no maté a Cinthia! Y yo estoy involucrado en que se solucione (su homicidio) Yo no hubiera tenido empacho en salir, más que generar una efervescencia, porque no es una conducta de personas, es una conducta de masas”.

Fue claro que errónea y malintencionadamente, algún asesor sembró el miedo en la mente del gobernador, con aquel pasaje histórico de lo que ocurrió al monarca Luis XVI, en la Francia de 1793, cuando éste se enfrentó al cadalso, por su corrupción e incompetencia. 

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